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Problemática / Causa Común

Regulación, control y monitoreo de uso y aplicación de agroquímicos.

Contexto

La producción de soja y sus derivados es actualmente una de las actividades más dinámicas de la economía argentina. actualmente se ha convertido en la principal producción del agro argentino. superando de manera holgada a la suma de las cosechas de trigo, girasol y maíz. También se ha incrementado año a año la capacidad de procesamiento del grano, tanto a través de inversiones para aumentar la capacidad de molienda, como en la mejora de los puertos para exportación.

El grueso de la producción de soja, ya sea como grano, aceite o sus derivados, se exporta al mercado chino como alimento porcino.. Asimismo se trata de un sector que tiene relevancia fiscal, y principal fuente de divisas del país. Sin embargo no todas son buenas noticias. La soja , no solo es un poroto sino también es un sistema de producción que esconde deforestación, éxodo rural y representa un serio problema ambiental y para la salud humana.  [1][2]

¿Qué es la soja transgénica? Un poroto o un pack tecnológico?

Las malezas compiten con los cultivos por los nutrientes y la luz, disminuyendo su rendimiento y calidad. Es por eso que los agricultores vienen empleando herbicidas, que en general sirven para determinado tipo de malezas y cuyos residuos persisten en el suelo por mucho tiempo. El empleo de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas resuelve estos problemas, ya que son tolerantes a herbicidas de amplio espectro, como el glifosato, que además de eliminar todas las malezas, se degrada en el suelo más rápidamente que los herbicidas tradicionales. Además, el empleo de estos cultivos, junto con el glifosato, permite  la Siembra Directa, práctica de labranza cero de la tierra . La soja tolerante a glifosato se obtuvo por inserción de un gen bacteriano en el genoma de la planta. Los cultivos tolerantes a herbicida disponibles en el mercado mundial son la soja, el maíz, el algodón, la canola, la remolacha azucarera y la alfalfa. Por su parte, Argentina continúa siendo uno de los principales países productores de cultivos GM, y las variedades tolerantes al herbicida constituyen casi la totalidad del cultivo de soja en Argentina. [3]

Ventajas y desventajas de la soja

Ventajas:

  • Fácil de implementar.
  • Alto ingreso de divisas al país.
  • Ingeniería sencilla “desde Buenos Aires,” (1 sola clase de herbicida, siembra directa).
  • Alto valor del “commodity”.
  • Mucha superficie potencial de cultivo.
  • Tecnología fácilmente adquirible.
  • Poco costo laboral

Desventajas:

  • Éxodo  Rural
  • Pérdida de biodiversidad
  • Degradación de suelo por falta de rotaciones de cultivos.
  • Favorecimiento de potenciales grandes plagas
  • Poca mano de obra (mecanización)
  • Concentración de tierras
  • Contaminación ambiental y humana  por agroquímicos (por abuso y mal uso)
  • Dependencia de un solo producto, baja resiliencia.[4]

Breve historia de la soja en Argentina

Si bien las primeras referencias al cultivo de soja en la Argentina datan de principios del siglo XX, y la primera mención en los registros estadísticos nacionales la encontramos recién a principios de la década del ´40 ocupando no más de 1000 hectáreas. Hasta la década del ´70 el cultivo de soja es puramente experimental, sin ningún peso significativo en la producción agropecuaria.1 No será sino hasta principios de los ´70 cuando comienza a expandirse ocupando 79.800 has para la campaña 1971/72. Diez años después ya se ubica entre los principales cultivos, ocupando 2.040.000 has en la campaña 1981/82. Para 1986/87 el área sembrada de soja supera a la del maíz, haciendo lo propio con el trigo en la campaña 1991/92, convirtiéndose así en el cultivo más importante del país. [5]

La soja cobra importancia en la década del ’70 a través de la incorporación del doble cultivo trigo - soja de segunda. Transformaciones climáticas y mejoras en las técnicas agrícolas sumadas a la mayor rentabilidad de la agricultura frente a la ganadería provocaron el reemplazo de la clásica rotación agricultura/ganadería. La soja, por ser un cultivo de fácil manejo y gran adaptabilidad permitió la realización de una doble cosecha luego de la del trigo. Pero al intensificarse las prácticas agrícolas, el laboreo más intenso y el abandono de prácticas anteriores como la rotación agrícola ganadera, los abonos verdes y los períodos de descanso, implicaron una mayor presión sobre los recursos naturales y hacia los ´80 empezaron a caer los rendimientos por el desgaste y la erosión que sufrían los suelos.[6]

En 1996 se autorizó la producción y comercialización de la soja transgénica, loque permite el  ingreso al mercadolocal  de la semilla de soja transgénica, comercialmente conocida como la semilla “RR”: Roundup Ready.

El nuevo paquete tecnológico se difundió rápidamente dando lugar a una reconfiguración productiva cuyo resultado concreto fue la ampliación de la producción de granos.

Evolución de la superficie sembrada.png


La semilla RR, comercializada por las empresas multinacionales, fue alterada genéticamente para resistir al glifosato, un potente herbicida que acompaña el cultivo. A partir de estas transformaciones tecnológicas, la producción de soja queda estrechamente vinculada a la utilización del “paquete tecnológico” que combina estos tres elementos: la utilización del glifosato se conjuga con la siembra directa mecanizada y con la semilla transgénica.

La producción de soja, que creció desde principios de los ’90, ocupando más hectáreas y aumentando sus toneladas producidas.[7]

Soja en Arg.png


A su vez, la utilización de este paquete tecnológico tuvo un impacto determinante en la productividad por hectárea. Entre 1997 y 2002, en la zona núcleo sojera, el rinde promedio fue de 27,9 quintales por hectárea, mientras que entre 2003 y 2014 el rinde promedio fue de 34,7 quintales por hectárea, alrededor de un 20% superior.  

Evolución del área sembrada y la prod de soja.png


Consecuencias de la soja

Aumento del valor y concentración de la tierra

Evolucion del precio.png


Como revela el gráfico 6, entre 2001 y 2013, el valor de la tierra en Argentina creció, medido en dólares, un 363%. Este crecimiento, basado fundamentalmente en el aumento de los precios internacionales de los commodities, no se comportó de manera homogénea en términos de cultivos en todo el país. Si en la zona núcleo sojera el valor de la tierra se multiplicó por cinco, el crecimiento del valor en la zona núcleo triguera el aumento fue bastante menor.

En esta línea, el valor de la tierra se ha ido adecuado a la tasa de ganancia de estos productos, generando, por un lado, un sector de propietarios rentistas. A su vez esta nueva situación fue reformando estructuralmente la composición del sector agropecuario de nuestro país, en donde el pequeño y el mediano productor fueron teniendo cada vez menos espacio y participación.desapareciendo las explotaciones agropecuarias de menor tamaño y, al mismo tiempo han ido creciendo aquellas explotaciones más grandes. Esto muestra una de las consecuencias terribles que tuvo el neoliberalismo en lo rural, concentrando la propiedad de la tierra como nunca antes. Se visualiza un marcado incremento de las explotaciones que superan las 1000 hectáreas y alcanzan las 5000 has, asimismo se revela un aumento de las explotaciones con más de 20 mil has. En paralelo, se redujeron prácticamente en una misma proporción todas las explotaciones con menos de 500 has., reflejando una palmaria destrucción de la pequeña producción.

Variacion de las explotaciones agropecuarias.png


Expande la deforestación en Argentina

La tendencia es a ampliar la frontera agropecuaria, sobre todo a expensas de los bosques nativos perdiéndose no solo los árboles talados sino el hábitat de la flora y fauna asociada y los servicios ecosistémicos, en violación de la Ley de Bosques que buscaba preservarlos. En 2018 en apenas cuatro provincias se deforestaron 112.766 hectáreas; de ellas, 40.965 en zonas calificadas por la ley como rojas y amarillas, de explotación prohibida o restringida.[8]

La producción de soja de 2018/19 será de unas 55 millones de toneladas en 17,6 millones de hectáreas, lo que implica 27,5% más de producción en un área apenas inferior al ciclo anterior, según informes de la Bolsa de Comercio de Rosario. Por el sistema constitucional argentino, las provincias son soberanas respecto de sus recursos naturales aunque se dicten leyes de presupuestos mínimos (como la de bosques o la de glaciares). De modo que la Secretaría va un poco detrás de los hechos, aunque su perfil sea más productivista que conservacionista.[9]

Impacto en la salud humana

La IARC, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer​ (depende de la OMS y la ONU), clasificó en 2014 al glifosato dentro del grupo 2A, “el glifosato es probablemente una sustancia carcinogénica (que causa cáncer). Hay 5 categorías de carcinogénesis para la sustancias:

  • El grupo 1 la sustancia es carcinogénica para humanos
  • El grupo 2A la sustancia probablemente es carcinogénica para humanos
  • El grupo 2B la sustancia posiblemente es carcinogénica para humanos
  • El grupo 3 la sustancia no es clasificable como carcinogénica
  • El grupo 4 la sustancia probablemente no sea carcinogénica para humanos[10]


Eduardo Martín Rossi recopilador de una anotologia de trabajos académicos y científicos donde se analizan los efectos del glifosato en distintos ámbitos sostiene ‘’Ya tenemos una bibliografía de casi 1000 trabajos científicos a nivel nacional acerca de los daños que generan los agrotóxicos, publicadas tanto a nivel local como internacional. Hay más de 4000 trabajos publicados en todo el mundo sobre los efectos de estos productos para la agricultura’’[11]


El Dr.  Damián Verzeñassi (director del  Instituto de Salud Socioambiental Facultad de Ciencias Médicas de la UNRosario) realizó campamentos sanitarios en numerosas localidades de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos. Estas investigaciones condujeron a denunciar “un crecimiento del cáncer que oscila entre cuatro veces y media y hasta siete más que en el primer quinquenio (del período analizado)". El extenso relevamiento estadístico realizado a través de los campamentos sanitarios aporta una evidencia fundamental sobre la responsabilidad del agronegocio en el incremento de los casos de cáncer, hipotiroidismo y malformaciones.[12]

Se Realizaron más de 100.000 encuestas que vinculan el uso de agrotóxicos con las enfermedades en las localidades de esta región. Esos resultados indican que existe una suba a lo largo de los años de ciudadanos que padecen cáncer, hipertensión y malformaciones, en las zonas donde se fumiga a 100 metros del ejido urbano. Luego de dar a conocer los resultados Las oficinas con los registros de los campamentos sanitarios fueron clausuradas con cadenas por las autoridades de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario.

El el 2017 luego de 15 años de lucha las madres de ituzaingó (Córdoba) obtuvieron en la corte suprema un histórico fallo que dejaba firme la condena al  productor agropecuario y al piloto aéreo por contaminación del ambiente.Esta decisión judicial se amparó en estudios oficiales que indicaban que de los 142 niños del barrio colindante a zonas rurales donde , había presencia de químicos en 114 de ellos.  Las organización madres de Ituzaingó se conforma en el 2002 ante la preocupación por la gran cantidad de casos de cáncer y muertes (142 casos de cáncer y 84 personas muertas en un barrio).[13]

En San Francisco, EEUU El jardinero  Dewayne Johnson aplicó los herbicidas basados en Glifosato de Monsanto  a partir del 2012 hasta que en el 2014 le descubrieron un cáncer generalizado. La justicia de afirmó que Monsanto había omitido advertir a Johnson y otros consumidores sobre los riesgos de cáncer que tenían sus herbicidas.La jueza afirmó que encontraron que el glifosato  representó un peligro sustancial y que había pruebas claras y convincentes de que la empresa había actuado con malicia y de manera represiva. EL fallo obliga a la Monsanto pagar 289 millones de dólares[14]

En Francia el colectivo glyphosate 21 está realizando un recorrido por todo el país haciendo análisis de orina (ya lleva mas de 1600 muestras) y en el 100% de los casos encontraron ratros de Glifosato (AMPA), incluso en habitantes urbanos. Este dato contrasta con otros estudio a nivel europeo hecho en el 2013 donde la tasa para Francia era inferior al 30%[15]

Referencias